(y dejar de decir sólo “¡bien!”)
En muchos entrenamientos se repite la misma escena:
— “¡Sigue!”
— “¡Bien!”
— “¡Eso es!”
— “¡Grande!”
Suena positivo… pero no enseña nada.
Estas expresiones animan durante unos segundos, sí. Pero el jugador no entiende qué ha hecho bien ni por qué ha funcionado. Y si no lo entiende, no puede repetirlo.
Ahí está la diferencia entre motivar y entrenar.
📌El trabajo del entrenador no termina al explicar la tarea:
Antes del ejercicio, el entrenador debe:
- Explicar
- Dar pautas
- Demostrar (si puede)
Pero el verdadero aprendizaje ocurre durante y después.
Ahí aparece el feedback.
El feedback no es solo felicitar.
Es dar información útil para mejorar la siguiente acción.
Puede incluir:
- la decisión tomada
- la técnica empleada
- la velocidad
- la distancia
- el momento de ejecución
- el porcentaje de acierto
En otras palabras:
“El Feedback refuerza la solución que el jugador ha elegido cuando ha tenido éxito…
y le orienta cuando no lo ha tenido.”
📌Las 4 claves de un Feedback que sí enseña
1. Felicitar… pero de verdad
El jugador detecta el elogio vacío inmediatamente.
Si todo es “bien”, nada es realmente “bien”.
2️. Explicar el motivo
Aquí ocurre el aprendizaje.
No basta:
“Buen pase”
Hay que completar:
“Buen pase porque ha sido tenso y con el interior.”
Ahora el jugador sabe qué repetir.
3️. Dirigir la atención
El Feedback debe decirle al jugador dónde mirar la próxima vez:
- el espacio libre
- el perfil corporal
- el timing del desmarque
- la superficie de contacto
El entrenador no sólo corrige… enseña a observar.
4. La información debe ser la mejor posible.
El jugador hace un cálculo inconsciente muy rápido:
“¿Esto que me dice me ayuda a jugar mejor o no?”
Si el deportista percibe que el mensaje no le ayuda a tener éxito, el entrenador ha perdido todo su crédito.
Y hay una regla de oro:
“Si no lo tenemos claro, mejor estar callado”
👉EJEMPLO REAL
❌ Feedback pobre:
“¡Bien!”
“¡Así, así!”
✔️ Feedback útil:
- “Buen pase, ha sido rápido y sin que el defensa llegue.”
- “Has recibido solo porque hiciste un buen desmarque de ruptura.”
- “Perfecto el control orientado: ya te quitaste al rival.”
Qué ocurre en la cabeza del jugador
El jugador piensa:
“Si el entrenador me ha dicho que esto que he hecho está bien porque he conseguido lo que pretendía, lo repetiré”
Y aquí sucede algo muy interesante:
dejamos de trabajar sobre el error sin hablar del error.
Cuando solo señalamos fallos:
→ el jugador juega con miedo.
Cuando reforzamos aciertos:
→ el jugador aprende.
Cambiemos el foco
En muchos entrenamientos se oye constantemente:
- “no pierdas el balón”
- “no te metas ahí”
- “no hagas eso”
Pero el cerebro aprende mejor con instrucciones positivas:
- “perfílate antes de recibir”
- “juega a dos toques”
- “ataca el espacio libre”
No se trata de ignorar los errores.
Se trata de construir conductas correctas.
🧠 La idea final
El aprendizaje deportivo no se basa en corregir continuamente lo que está mal.
Se basa en algo mucho más poderoso:
Repetir conscientemente lo que funciona.
Por eso el entrenador no solo dirige el entrenamiento.
Dirige la atención del jugador.
Y la atención del jugador…
termina convirtiéndose en su forma de jugar.
Defendamos el refuerzo positivo.

